PDA

Me inscribí en un programa de entrenamiento de fuerza para persona hiperlaxas sabiendo que la organizadora lo había diseñado para personas neurodivergentes, entre otras cosas. En la presentación me pareció una red flag que dijera que los entrenamientos de fuerza a veces son aburridos, pero que hay que tirar p’alante como los de Alicante y buscar ayudas como música. Perdón? A eso lo llamas un entrenamiento amigable para personas neurodivergentes? Mi PDA se está revelando al ver el horario que incluye los siete días de la semana, con días fuertes los que yo suelo dedicar al descanso. No sólo al descanso, pero a modo de buffer en mi programación semanal porque la vida está muy llena de cosas obligatorias como el trabajo, comer sano, y hacer ejercicio.

Hoy quiero tirarme en el sofá y no hacer nada. Dormir si puedo, leer algo que me divierta y entretenga, ver algo que me haga olvidarme de lo agotada que estoy de la vida, del correr diario, de prostituirme para poder sobrevivir.

Lloro

Siempre he sido de lágrima fácil. Eso me han dicho. También me han dicho que soy demasiado sensible, una llorona. Sigo siéndolo, aunque a veces no sienta nada, o lo sienta a destiempo. Otras veces, se me abren las compuertas ante tanto peso de mis propias emociones, que me desbordan como si fuera un vasito minúsculo de chupito. Es casi binario, cero o nada.

A veces no lloro cuando la situación es triste. No siento nada, tengo que salvar la situación, disocio, sobrevivo, sostengo. Otras, como hoy, lloro como una magdalena por el simple hecho de defender mis derechos, por opinar, sabiendo que estoy nadando contra corriente, que mi opinión no es la de la mayoría. Lloro porque siento que me puede caer encima una injusticia, y lucho porque no pase, pero me duele, porque pedir lo que necesito me hace vulnerable, una diana visible a otros. Creo que lloro por enfado. Se puede llorar por el enfado minúsculo que supone luchar por tus derechos, por alzar la voz y recordar que tus derechos existen?

Otras veces lloro cuando alguien me pregunta honestamente cómo estoy. Lloro cuando soy vista, cuando puedo poner voz a lo que necesito. No sé por qué lloro en esas ocasiones? Es miedo a ser vista y que al otro no le gusta lo que vea y me rechace. Por tener que recordar lo que necesito? Por ser diferente? Por sentirme vulnerable?

Llorar después de pelear mis derechos me deja todavía en tensión. Es un claro miedo a represalias, a ser una lata, a que me abandonen. Llorar tras relatar lo que me pasa, cómo estoy, cuando me han preguntado, me deja relajada, como si me hubiera quitado un peso de encima. Pero quiero ser capaz de hacer ambas cosas sin llorar, sin una respuesta que se considere patológica. Sé que todos tenemos derecho a llorar, pero hay entornos en los que no es socialmente aceptado. No puedo ponerme a llorar en reuniones de trabajo cuando alguien me pregunte cómo estoy, o si necesito defender mi opinión. Es en momentos así en los que agradezco que el 95% de las conversaciones son por escrito. Bendito trabajo remoto!

A la deriva

Me siento desmotivada. Durante mucho tiempo me sentí por encima de la ventana de tolerancia, pero creo que ahora estoy por debajo. Desmotivación, aburrimiento, ennui. Cosas que me molestan ahora mismo:

  • Siento fatiga por compasión con ma. No puedo soportar que diga que no puede más, que se rinde, que se va a tirar por una ventana. Da igual que le recuerde que tiene que ir a terapia, buscar ayuda profesional, porque yo no tengo ni las herramientas ni la energía para ayudarle. Puedo escuchar, pero tengo límites. Necesito cuidarme yo primero pero eso ella no lo va a entender porque las mujeres tenemos que dedicarnos a los otros y dejarnos a nosotras mismas para el final porque no contamos. En esta vida sólo se puede ir hacia adelante, y mirar atrás sólo para aprender y tomar carrerilla.
  • Ayer en el club de lectura me sentí un poco outsider. Se habló mucho de la maternidad y los partos. Cuando vi que la conversación parecía haber amainado les conté lo de Hera y tres personas reaccionaron pero siguieron hablando de galletas. Una vez más me siento un alien podrido, alguien que tiene preocupaciones que no interesan a nadie. Creo que siento algo de cabreo por poner energías en un grupo de gente que no me corresponde, pero por otro lado, sí que siento algo en común.
  • Estoy hasta de ser arrastrada a lecturas FOMO. No sé si es el proceso de terapia, deconstrucción o construcción, pero este año he dejado mogollón de libros a medias. Es cierto que algunos de esos libros vinieron del club de lectura, a nuestra bola, y que quizá me animé a leerlos por FOMO, por tener miedo a perderme algo, una experiencia colectiva que me ayudase a pertenecer al grupo. He dejado pasar varias lecturas del club, así que supongo que me subo al carro para intentar mantener un vínculo, pero me desmotivo, los libros no me gustan y los acabo dejando.
  • No sé si es la aleximitia, pero cuando leo un libro que no me gusta, que me aburre, noto un cierto descontento general que no sé a qué atribuir. La vida pierde sentido y me quedo sin ganas de hacer nada. No sé si es por dedicar mi tiempo libre a algo que no me hace sentir bien, o si es un problema de dopamina. Con el TDAH es cierto que si algo no me interesa, no me interesa, pero a veces me pregunto si soy demasiado dura al juzgar un libro, o si de repente siento menos motivación al leerlo, una mayor desconexión, traducida de la desconexión que siento con el grupo donde se propuso la lectura. Qué fue primero? El huevo o la gallina? Supongo que el huevo, puesto por un ser prehistórico anterior a los dinosaurios.

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